Los hombres son muy diferentes, en tantas formas, más no en lo más esencial que es el simple hecho de ser un ser humano, todos los hombres somos (o deberíamos) ser iguales ante la ley, ante Dios y ante nuestros semejantes. A lo largo de los años ha habido unos más listos que otros que tratan de pasar por encima de ellos pisoteando su dignidad y sometiéndolos a su voluntad, Ésta lucha lleva muchísimos años y se ha visto y manifestado en diferentes códigos civiles, leyes o constituciones que hombres que saben la verdad absoluta de que todos somos iguales, se revelan ante la idea de ser sometidos injustamente por otros.
La libertad es muy importante desde siempre, ya que sólo nosotros sabemos lo que nos hará feliz a largo plazo y es lo más importante según Aristóteles, llegar a la felicidad.
Antes yo era muy complaciente con todas las personas a mi alrededor simplemente porque no les quería llevar al contra, o porque no quería problemas de ningún tipo, y aunque nunca tuve conflictos con los demás ahora me doy cuenta de que claro que tenía un serio problema no con alguien ajeno... no si no conmigo misma, y es que después de todo tiene mucho sentido, nadie por más que te quiera, llámese tu familia, tus profesores, sabrá del todo lo que tu necesitas o quieres.
Ahora bien no siempre lo que te guste o pienses que quieres va a estar correcto, es ahí cuando entra la ética diciéndote que juzgues los pro’s y contras del que crees ser el camino a la felicidad.
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